Ekim 16, 2021

El maravilloso mundo de lo femenino, cap 1

ile admin

Hand Job

El maravilloso mundo de lo femenino, cap 1
El maravilloso mundo de lo femenino; Capitulo 1.

Llevaba tiempo comprando maquillaje allí. El primer día fue un corte, cogí una base y me la llevé a la caja sin saber que tenía que pagarla en la sección, tuvo que venir Marga a cobrármela cruzando una mirada irónica con la cajera. Esa fue la primera vez que la vi, y ella a mí.
Luego iba y le pedía cosas como si fueran encargos, sombras, lápiz de ojos..y finalmente ya directamente iba cuando sabía que iba a estar Marga y le pedía las cosas sin rodeos ni disimulos, había ya como cierta complicidad. Yo no daba explicaciones a preguntas que ella no hacía, pero poco a poco me iba corrigiendo, simplemente un día me dijo: “Coge una barra con brillo, el mate no te quedará bien”. Yo me quede frio por un instante, muerto de vergüenza, pero me sonrió muy tranquila, y me calme.

Desde luego mejoré muchísimo con sus consejos, pero nunca me pregunto nada. Una tarde salía de currar con muchas ganas de sacar a Camille, fue raro, porque yo entre semana intento concentrarme en mi trabajo. Quería una sombra llamativa, quería ponerme muy perra. Solo quería llegar a casa y tener mi plug dentro mientras me maquillase, pero era tarde, y casi estaban cerrando. Compre rápidamente unas sombras de Loreal alucinantes y me despedí de Marga. ‘Adiós cielo’ me dijo. Sali y fui a un chino cerca para comprar unas pestañas postizas y de camino a casa me crucé con Marga que salía del Mercadona, ya para ir a casa tras cerrar. Iba andando en mi dirección sacándose un cigarro. Era la primera vez que la veía sin el uniforme.

Sin pensarlo me acerqué y la ofrecí fuego, ella se sorprendió un instante pero enseguida me reconoció. Se encendió el cigarro y me miró con una sonrisa muy agradable. “Hola cielo, ¿qué tal?”. Empezamos a hablar, trivialidades, ya sabéis, que si era tarde, que si que rollo el trabajo…y de repente Marga me dijo que si me tomaba una caña. No le apetecía irse a casa ya, quería tomarse una cerveza después de trabajar. La verdad es que yo estaba caliente como una perra, pero lo cierto es que estábamos muy a gusto charlando así que nos fuimos a una terraza cercana y pedimos un par de cervezas.

Marga es una mujer hecha y derecha. De unos 42 o 43 años, me comentó que era divorciada, con una hija casi adolescente que le daba mucha guerra. Se le notaba algo gastada ya por la vida, pero mantenía fuerza en la mirada y un cuerpo que hacía poco que había dejado atrás la juventud sin perder las curvas ni la firmeza. En definitiva, era una pedazo de mujer. Llevaba un jersey ajustado sobre una blusa correctamente abotonada, con zapatos cómodos y vaqueros baratos. Se maquillaba intensamente, sombras, labios, uñas perfectas, y un perfume intenso, con el pelo recogido en una cola de caballo bien tenso, que le intensificaba el arco de unas cejas casi inexistentes, matizadas con delineador. Tenia ese aspecto de choni sexy, de esas que están a medio camino entre la ordinariez y el morbo. Pero a pesar de eso, ni en la conversación ni en las miradas hubo ninguna tensión sexual. La conversación fue más entre dos amigos..o amigas. Estoy seguro que le divertía pensar que debajo de este cuerpo de tío – tiazo – había una maricona

Fue en la tercera o cuarta cerveza, no me acuerdo bien, cuando me preguntó: “…el maquillaje que compras es para ti…¿a qué si…?” Con el medio p**o que llevaba y la confianza que estábamos teniendo, y pensando en que no la conocía de nada, la respondí: “Si, es para mi, me gusta travestirme”.

Ella soltó una carcajada tremenda que me hizo sentirme muy mal, juzgada. No me lo esperaba. Al ver mi cara, me pidió mil disculpas, y me comentó que no era tan infrecuente, que muchos hombres lo hacían también, que pasaba en otras tiendas, pero era la primera vez que le pasaba a ella. “No te preocupes nena, me parece perfecto que cada uno haga lo que quiera sin hacer daño a nadie”, me dijo sonriéndome. Se quedó callada un instante mirándome y me dijo: “Me gustaría maquillarte, vas a alucinar como te voy a dejar”. Hostias¡¡ pensé yo. Por un lado Camille me decía “sisisisisisis” y por otro lado pensaba que podría ser incomodo, y hasta cierto punto peligroso compartir algo tan intimo con una desconocida. Aquí tengo que explicar que tengo la suerte de ser soltera y vivir sola, con lo que me puedo vestir cuando quiera, pero es cierto que soy 100% de closet, nadie en mi entorno sabe que me gusta travestirme, ni que mi orientación sexual es este tercer sexo.

“No se…de verdad?” respondí yo, y ella emocionada seguía diciendo que le encantaría que me iba a dejar hecha una autentica hembra. Dijo hembra, no mujer. Eso hizo que dijese que si, y nos echamos a reír como dos locas. Estábamos ya bastante p**o, la verdad.

Seguimos hablando y ella se tenia que ir a casa ya, era algo tarde y era laborable. Al despedirse quedamos en que me pasase por la tienda y viésemos cuando se vendría a casa para maquillarme. Me agarró la cara con la mano cogiéndola de la barbilla y me plantó un tremendo beso en la mejilla dejándome marcado su labial. Yo ni me di cuenta, pero ella me dijo con voz burlona y acaramelada..”vaya, te he dejado todos los labios en la mejilla tía”, hice ademán de quitármelo pero me agarró la mano y me dijo: “No, déjatelo hasta llegar a casa”.

-Continuará –