Ekim 16, 2021

Irene, Cogiendo la hija: primero el culito

ile admin

Blowjob

Irene, Cogiendo la hija: primero el culito
Continuación del texto: Irene, Cogiendo con la hija: la noche de los perversiones

Me levanto temprano con una erección matutina, un impulso loco de ir al baño para aliviar, medio dormido medio despierto. Hago, lavo las manos y cuando vuelvo me encuentro a los dos estirados en la cama, después de todo lo de anoche yacíamos embolizados, mezclados, desnudos.

Irene tiene su espalda, su culo blanco sobresale junto con sus muslos carnosos, su hija ha dormido de cara a los pies de la cama, está despierta panza arriba y admira el estado de `animación’ que todavía tiene mi polla.

– Ustedes se ponen así, ¿no?

Habla en voz baja para no despertar a la otra, me acerco y ella extiende la mano y yo la sostengo. Levanta la lengua en busca de mi polla, me arrodillo en la cama con la cabeza de Chel entre mis piernas y la lengua lame la polla que se vuelve erecto de nuevo, ella besa y me atrevo a ayudar metiendo la punta del palo en su boca.

La chica me traga más y más y empiezo uno va y viene lento y sabroso, ni m*****a con la posición en la que estoy. La verga se envuelve de una manera diferente, la lengua envuelve la parte posterior de la polla, el otro lado golpea el techo de la boca.

Ella saliva, yo me gemí un poco. Irene se agita, la visión de su cuerpo, de su culo, me excita aún más. Desinhibido sostengo el pecho de la chica, le aprieto el pico y lo dejo duro. Chel deja que su cabeza cuelgue de la cama lo que hace más fácil que se hunda en su boca, mis bolas golpean la nariz y el labio de la chica la extremidad llega a la garganta, apetitoso!

– ¿Qué es eso? ¡Ustedes dos, deténganse! Te estás quedando sin modales.

Asustado me voy y mi polla gotea una baba pegajosa. Chel admira lo que ve y me acaricia la punta.

– ¿Qué pasa con eso? Estamos con voluntad, ven y disfrútalo.
– ¡Chel! ¡Despacio, mira, no es así!
– ¿Irene se acuerda? Hoy eres mís, para hacer lo que te pido.
– Mira, estoy haciendo lo que mi “dueño” me dijo que hiciera.

Irene sienta, con el pelo desordenado y enojada con la risa de la chica, pero no puede negarlo o tomar represalias, lo acepta.

– Pero eso no es todo, hoy es el día de Chel, ¿recuerdas? Tú querías…
– Quiero….
– Así es, es el día en que perderás tu virginidad.

Chel se ríe de una manera traviesa mientras sostiene mi brillante palo de saliva.

– ¡Qué bonito! Seré desflorada por el amante de mi mamá y ella todavía va a ayudarme, ¿verdad? Entonces será especial, seremos sus esclavos y sabré lo que es ser ‘comida’.

– No hables así, ¡eso es feo!
– Tonterías, mamá. Ven y dale los buenos días a él también.

Chel extiende la mano y saca a su mamá y se da la vuelta, los dos se paran frente a mí y empiezan a chuparme la polla – se besan en un beso de lenguas mezclado con mi polla dura. Se ríen y sonríen, Irene me besa la ingle y baja a las pelotas, chupa mientras Chel me escupe y me hace una paja. Admiro los traseros esponjosos y las piernas levantadas dobladas en la rodilla que se balancean en el aire. Paso la polla en la cara, en la mejilla de ambas, primero la hija y luego el amante.

– Levántalos a los dos, déjame besarlas.

Obedecen y se arrodillan en la cama y yo le chupo la lengua a Irene primero, luego la otra, mientras me alisaban la espalda y el culo, fue Irene quien me apretó el culo. Chel pasa la punta de la verga en su vientre hasta el ombligo. Irene coge la polla y me chupa con voluntad, hasta que la chica me saca de su boca, ambas regresan a darme una paja con voluntad. Sosteniendo la polla al mismo tiempo. Se turnan para cambiar, bocas, lenguas, a veces una me lame el pecho con la saliva que fluye de la extremidad, a veces me beso una o otra, un beso sucio, sabroso. Hasta que se atascó, se hundió en la boca de Irene, Chel me chupó el pezón – todo me lleva al límite – lo disfruto, lo tiro en la cama y también en las manos de ambas.

– Uuunnhhhh!!!! AAaannnhhhhhhhh!!!!!
– Ahora, ¿estás aliviado?
– Pero es sólo el principio, hay más, ¿no?

La chica pregunta cada vez más extrovertida.

Bebimos un desayuno reforzado, después de una sabrosa ducha.

– Va a doler, ¿verdad?
– No todo el mundo siente dolor, muchos lo sienten.

Chel muerde la tostada cubierta con mermelada de fresa.

– ¿Preocupada? No, estoy aquí para ayudarte, ¿no es eso lo que pediste?

Irene acaricia la cara de su hija y le besa la sien. Luego la abraza por el hombro.

– Ojalá pudiera tener a alguien que me ayudara la primera noche. Poco sabía qué hacer, estaba aterrorizada y su padre no era muy amable con estas cosas.
– ¿Te dolió?
– Mucho, pero también era bueno, simplemente no era mejor porque él dormía y ni siquiera quería saber cómo me sentía. Tuve que completar el servicio porque estaba en el medio.

Fue una revelación inesperada, los ojos de Chel brillaron.

– ¿Te masturbaste, mamá?

Irene ve que ha hablado demasiado, pero también parece que no le da tanta importancia.

– Me toqué hasta que llegué… allí.
– ¿Has venido tú?
– Me corrí y fue así otras veces, pero mejoró con el tiempo. Sin embargo…..
– ¿Qué?
– Nada, ven. Nosotros te cuidaremos, hoy será diferente.
– Más aún, somos tres.

Yo soy el que habla, hasta entonces me quedé callado, escuchando a los dos.

– Será un ménage, un ménage ‘i****tuoso’……

Chel habla de una manera traviesa. Irene muerde un trozo de pan.

– Lo ha sido desde ayer.
– ¿Sólo de ayer, Irene?

Chel sigue siendo irónica en su discurso. Estoy empezando a sentir curiosidad, más aún sabiendo que Irene es o era tan conservadora y ahora…. somos así en un grupo de sexo en familia. ¿Quién lo iba a saber?

Irene cambia el curso de la conversación.

– Entonces, Julio, ¿qué va a ser?

Abrimos un enorme plástico transparente y encima una sábana de algodón sobre la cama. Irene trae almohadas pequeñas y una olla blanca que contiene aceite. Chel aparece con una bata gris, su pelo está mojado como el de su mamá. Todos nos bañamos para lo que vendrá.

– Pongan sus espaldas en él, uno para cada lado.

Se deshacen de los vestidos y se ponen desnudas y hermosas en la sábana. Encantador, ya llevo un traje de baño negro, apretado.

Empiezo con los pies de la niña, estiro y aprieto los pequeños dedos de los pies, giro el pie sobre el tobillo, lentamente, aprecio la planta del pie y aprieto el tobillo, hago lo mismo con el otro. Yo unjo las manos, agito y lentamente comprimo y estiro los músculos de la patata de pierna, luego sigo los muslos de la misma manera. Alcanzo las caderas – el culo pronunciado se me cae un hilo de aceite que gotea lubricando las caderas. Ayudo poniendo los dedos y acariciando la vulva, el ano – Chel abre las piernas como puede. Ahora aprieto el culo, aprieto fuerte, esparciendo y puliendo sus nalgas.

Los dos no se quedan quietos, se muerden los pies y los dedos de los pies. Irene chupa el dedo gordo del pie de su hija y se lame la planta del pie. Se aprietan y chupan los tobillos.
Paso a la mamá, empiezo con las manos engrasadas apretando y estirando los hombros y el cuello noto que está tensa, Irene gime sabrosa. Voy a bajar frotando hasta que llegue al culo, como con la chica, aprieto fuerte con los dedos doblados la región. Vuelvo a derramar un largo hilo de aceite, le abro el culo, sumerjo los dedos facilitando la difusión de la esencia en tu intimidad, siento el calor que aparece, masajeo el ano sin explorar mucho.

Mientras las dos siguen alisando las piernas, cambio de lado, invertido, ahora es en la parte trasera de la chica donde empiezo a frotar el aceite con las manos cerradas y luego planas. Masajeo el lado de la espalda, siento el comienzo de los senos, apretando lentamente hasta la cintura, que se mantiene firme – Vuelvo a meterme por el culo, a engrasar sus caderas, me meto por el culo al interior, froto el culo hasta que entro en el pequeño coño de labios pronunciados más bonitos que los de la madre.

Ambas alisan sus muslos hasta llegar a la vulva engrasada, los dedos se hunden en las cuevas húmedas. Chel gime suavemente e Irene hunde su cara en la almohada pequeña.

Es esa que doblo la pierna hasta casi tocar el tobillo en el culo, la hago con las dos piernas y aún así tuerzo los pies aplastando los dedos, Irene suelta un grito, sus huesos se quiebran, sigo tocando las manos y aprieto las dos patatas de las piernas, voy los muslos por la parte interna. Estoy amasando la carne y abriendo las piernas lo más que puedo. Admiro el ano y veo los dedos de la chica metiéndose en el coño de su mamá. Me levanto y le paso el palo por el culo a Irene, me muevo como si me estuviera comiendo su culo, ella aprieta con fuerza su pequeña almohada, paso mi cuerpo subiendo lentamente por en medio de las carnes, de las bandas, siento el calor que brota allí, desde allí….

– ¡Aaahhhh! ¡Sácalo todo, vamos!
– No, todavía no. Vuélvanse las dos, manténganse boca arriba.

Lo hacen, dejo que el hilo de aceite corra por los pechos y las panzas de ambos, lo esparzo con gusto, los remojo a ambos – comienzo el masaje para Chel voy de hombro a cintura – le envuelvo los pechos, agarro, aprieto, le aprieto los picos, empiezo suavemente, pero poco a poco los estiro hasta que ella grita.

– ¡Mierda, Julio!
No presto atención, sigo torturando y excitando a la chica, paso por el coño de Irene engrasando el vello púbico de la mujer madura, encuentro y aliso su clítoris.

Los dos doblan las piernas, que se tocan entre sí y se acarician hermosas. Sus manos caminan de piernas a muslos, mientras yo cambio de posición de nuevo, ahora de cara a Irene, es su turno de apretar sus pechos, estirar sus picos, hacerla gemir de dolor y placer.

– ¡Es tan bueno! Ser apretada así.

Aprieto el vientre, pendiente con tu ombligo al mismo tiempo que empiezo a abrir los labios del coño de la chica virgen. Son calientes, traviesos, excitados. Irene levanta, se sienta y tira de la otra con la mano. Juegan con sus pechos engrasados pasándose, ligeramente, dejando el pico levantado – se ríen, se abrazan.

– Ve a derramar más, cariño.

Me derramo sin límites mientras ellos usan sus manos para esparcir el aceite en sus pechos y vientre, se vuelven brillantes, sabrosas…. amantes – Chel se arrodilla y ofrece su pecho. Irene no pierde el tiempo chupando y mordiéndose el pico. Cuando se detiene, Chel mira de una manera perversa y dulce – le da un beso codicioso y apetitoso, sus lenguas se mueven, dentro y fuera de la boca.

– Aannhhhh!! Chel no……..

Chel pone a Irene sobre la sábana, se para encima y extiende el cuerpo, el beso vuelve loco, enfermo, gimiendo, mojado, escupiendo. La chica mueve su cuerpo con fuerza, el aceite ayuda, los pechos se aprietan, se pellizcan, puede abrir las piernas de ambos para empezar a mover la cintura lentamente como si fuera un hombre, como si se estuviera comiendo a su madre……

– ¡No, Chel! ¡Aquí no!
– Sí, Sra. Irene, déjelo. Disfrute!

Los coños se tocan con fuerza, el deseo, se sostienen como el velcro, a pesar de que el velcro de Chel es mínimo, no es la mejor manera de lograr el placer, pero así es como la chica lo quiere. Mientras la cintura se mueve, las lenguas están sueltas en la boca tan apretadas como los coños. Chel sostiene a la mamá por el pelo y ésta la agarra por la espalda, la aprieta y la deja caer clava las caderas de la chica. Sus piernas están atadas por sus tobillos, lo que sólo aumenta el contacto…, el placer.

No soporto la erección que me hace palpitar, pulsar, gotear la polla. Saco lo calzón justos, la verga suelta se balancea loca para frotar en las carnes de las dos, me acerco. Primero de lado me apoyo en los muslos de Chel, un alivio para sentir su muslo firme, aprieto con fuerza la cadera que no para de moverse – Aprecio el paisaje y giro el hilo de aceite en los culos y coños que se mueven en un bonito pelo virtual.

Desciendo la mano esparciendo aceite acariciando los cuerpos en movimiento comenzando en el culo de la chica y descendiendo el rastro hasta el coño, pongo dedo, dedos – paso la vulva sudorosa madura de Irene y en ella abusé de mí me sumerjo con gusto. Mi corazón explota, tiemblo, pero aún quiero más, froto el pene en el muslo y el culo de la chica. Abro las piernas de ambos y disfruto del nuevo y duro trasero de su chica – encuentro un pequeño punto redondo, escondido en las sombras de sus caderas – hermoso, aceitoso y sudoroso, el dedo gira en este pequeño y encogido anillo.

– Lo sostiene y abre el culo.
– Anhhh!!
– Abre el culo de Chel.

Sin entenderlo, Irene obedece y revela más del nuevo culo que la otra tiene – voy hacia abajo, estiro la punta y lamo la rueda, siento el aroma, masajeo el dulce culo de la chica – las dos aumentan sus movimientos, escucho un ruido seco del coño de Chel golpeando el coño de su mamá, pero eso no significa que deje de acariciarle el ano. Me estoy volviendo más pervertido: Escupo lentamente viendo un largo hilo que llega hasta el ano de la niña, lo veo extenderse en el círculo y fluir hacia el coño y poco ser tragado por el culo, que parpadea. Esto aumenta el afán, aprieto la lengua formando un cono y uso la punta para pegar en el agujero virgen de la chica…

– ¡Madre! Él…. él está ahí, él está ahí…..
– ¿Qué pasa, niña?
– Unnhhhh!!!!!……

Se muerde el labio inferior y aprieta el brazo del otra.

– …metiendo su lengua en mi….
– ¡Julio! Así no, ¡sigue siendo virgen! ¡No su trasero!

Me detengo y contesto sin salir del lugar.

– ¡El culo lo hace! Voy lameré, chuparé, follaré su culo. No quiere hacerlo, ¿verdad?
– ¡No, Julius, eso no!
– Déjalo, mamá, déjalo. Estoy de humor, caliente…

La chica vuelve a besar a Irene y gira con fuerza su cintura, me concentro de nuevo en el pequeño ano y ahora sin miedo, sin vergüenza, sin perdón la punta penetra, entra en ese túnel apretado de la chica. Irene ayuda abriendo el trasero de su hija, hago un movimiento de ida y vuelta con la lengua – entrando y saliendo del pequeño agujero, pero cada vez más el espacio pegajoso se abre – se expande.

Mientras investigo, torturo a la niña desflorando el culo, aprovecho la posición y la mano derecha busco el coño de Irene, uso dos dedos y los sumerjo entre los labios abiertos – al igual que la chica al principio hay una cierta dificultad para entrar en este otro agujero – puedo, encuentro su punto de placer en el fondo del coño maduro y usado que ella tiene.

El placer está a lo sumo en ellas y en mí. Pero Irene es la primera que viene un orgasmo – gutural, un terremoto, un volcán que le hace rugir en la boca de su hija, morder la lengua del otra, desde el centro de sus piernas vienen los chorros cortos que escupen en gotas el placer del coño divino.

Chel está cerca, casi, no me soporto, loco pervertido, me paro a frente a dos – inclino mi cabeza caliente contra el culo virgen. La chica con los ojos cerrados, se aferra al pelo de su madre. La empujo y se estremece.

– ¡Mamá! Su polla está ahí, se va… ¿Hace tanto calor?
– Es así, relájate, mantén la calma.

Chel se mueve y la madre lo acaricia y besa el pecho de la niña, yo me apoyo más en la punta, me aferro a la cintura de la niña abriendo más sus caderas. Susurro.

– Te voy a joder, te voy a comer todo el culo, sabroso.
– Aannnhhhhhhh!!!! Estoy asustada, cachonda. ¡Mamá!
– ¿No quieres hacerlo? Duele, pero es sabroso, inolvidable, mantén la calma.

Las dos se besan de nuevo y la cabeza de la polla se vuelve punzante, lenta, el túnel de la chica cerrado, más fácil de lo que pensaba. Chel besando al otra, habla en voz baja.

– ¡Entró! Estoy sintiendo la cabeza.

Se ríen de esta complicidad familiar. Sin piedad, con plena voluntad dejo que la verga siga su camino, el instinto, entro hasta la mitad.

– ¡Julio! ¡Está ardiendo, es suficiente!
– Voy a ir al fondo, a acabar en ti.
– Joder, sí…. vale…, pero me m*****a.
– Relájate, Chel. Disfrútalo.
– Hmmm! Hmm!
– Así que…

Irene masajea la espalda de su chica, yo me muevo más ágil, dentro y fuera, y cada vez me empujo más, hasta que llego al máximo dentro del largo túnel de la chica virgen. Chel está en el borde, aunque ella no se mueva y yo le pegue en el culo. Ella viene, como nunca antes….

– AAAAAhhhhhhhhh!!!!!!! AAAAAAAaaaaaaaaaa!!!!!!!! UUUunnnnhhhhhh!!!!!! Dios mío!!!!!!

El coño salta, pulsos sin control, ruge, ríe, llora por placer. Cansada, húmeda, sudorosa, aceitosa, espera mi placer, lo hago con fuerza y habilidad para no lastimar a la chica, la golpeo, golpeo mi cuerpo en el duro y brillante trasero. Cuando me doy cuenta de que voy a suceder, saco mi leche a tiempo para escupirla en el culo y en los coños de ambas.

– Aaaaaannnnnhhhhhhhh!!!! Uuunnnnhhhhhhhhh!!!!!

Mi semen gotea en sus carnes, remojo las dos en un nuevo líquido, mi leche caliente, las gotas se extienden sobre sus coños y muslos. Vuelvo con mi polla al agujero perforado y dejo que las últimas gotas drenen hasta el fondo de su pequeño culo. Con las manos termino de esparcir mi crema en ellas, me dedico a meter los dedos engrasados en el coños pegados de la madre y la hija.
Chel se da la vuelta lo suficiente para que yo pueda sostenerla por la cintura al mismo tiempo que acaricio su pecho.

– ¿Te ha gustado? Ahora ya no eres virgen…. en el culo.

Se ríe, cansada, acariciando la cara de su madre.

– ¡Yo amaba! Me dolió menos de lo que pensaba, como dijeron mis amigas. Gracias.

Sonríe indecente, inocente, aliviada, goteando sudor y aceite.

– Ahora todo lo que falta es su otra virginidad.

Hablo suavemente lamiendo su oreja. Ella me lo advierte.

– Sí…, pero habrá venganza.

Nos reímos, los dos, todos.