Ekim 12, 2021

Magali, mi debut anal

ile admin

Amateur

Magali, mi debut anal
Magali

A mis ojos, Magali era una mujer altamente sensual e inimaginablemente erótica, su altura era promedio, y su figura extremadamente delgada llegando a dar una sensación de fragilidad que me excitaba, en ella todo lo hacía…
Esto era combinado con algo, que en lo personal he visto pocas veces, pese a su extrema delgadez: sus pechos eran enormes.
Su piel, blanca y suave, perfecta.

A poco de comenzar a tener relaciones sexuales con Magali, ambos descubrimos que nuestra relación estaba basada en la atracción física.
Nuestras mentes no descansaban desarrollando incontables fantasías sexuales en una mezcla de erotismo y romanticismo que coincidimos en llamar amor.
Nuestras sesiones de sexo ocupaban toda la noche o la tarde -en caso de que generalmente a mitad de semana, nos “rateáramos” del colegio para pasarla acostados en mi cama de una plaza- estas últimas eran las mejores, porque significaba que mi calentura llegaba a límites insoportables, y esto sucedía a menudo ya que en donde fuere que nos halláramos y siempre que las circunstancias lo permitieran, no parábamos de acariciarnos -yo sus bellísimas tetas o su culo y ella mi pene- y entonces decidíamos faltar al colegio para satisfacer nuestros instintos.

Ella había logrado adquirir la capacidad de tener orgasmos repetidos luego del clímax, esto había sido algo que busco por un tiempo en su relación conmigo luego de haber leído sobre eso en una revista de adultos en la que explicaba que con un máximo de concentración se lograba repetir hasta seis o siete orgasmos uno inmediatamente después del otro, y constantemente me incitaba a mí a intentarlo, y en esa búsqueda pasábamos las tardes cambiábamos poses, posiciones, lencería y hasta palabras que nos excitaran, pero ninguna de estas cosa había logrado que yo llegara a ese estado de concentración.
En una de estas tardes es que nuestra relación se enriqueció con lo que a partir de ese momento es para mí una obsesión.

Una vez cerrada la puerta de mi habitación comenzamos el ritual de desvestirnos, rápidamente me quite mi ropa hasta quedar solo con el “bóxer” que Magali me había comprado dos días atrás y comencé a desvestirla lentamente a ella, parados junto a lecho, la besaba mientras sacaba su zapatos, sus medias, luego comenzaba a bajar lentamente las calzas que llevaba bajo el guardapolvo blanco, mi mente en tanto imaginaba lo que mis ojos no veían, el elástico recorriendo en descenso la redondez de sus caderas.
Al terminar con esas prendas le dije que se dé vuelta; el moño de su cinturón y mientras besaba su cuello desabrochaba los botones traseros del guardapolvos que lentamente iban descubriendo su cuerpo, primero sus hombros y su espalda de piel tersa que se estrecha hasta su angosta cintura para luego con el ultimo botón comenzar a ensancharse más y más hasta alcanzar sus caderas, paréntesis que encierran la belleza de sus nalgas aun cubiertas por su bombacha hecha de tela blanca con dibujitos de Disney, en ese momento el guardapolvos se deslizo hasta el suelo y no pude evitar estrecharla, rodearla con mis brazos sintiendo el bulto de sus nalgas encerradas cobijar mi pene ya erecto, su contacto despertó el ansia en Magali, que reacciono acariciando mi bulto con su mano derecha mientras se desprendía de mi abrazo para darse vuelta y aumentando la presión de su mano en mi pene mirarme a los ojos mordiéndose el labio inferior por un instante; me invito a recostarme sin retirar sus ojos de los míos ni su mano de mi bulto, sostuvo su mirada abriendo los botones del bóxer hasta descubrir mí pene en el momento en que empezó a palpitar, lo tomo por la base y dedicándole ya toda su atención se recostó a mi lado y se lo puso en su boca, su mano izquierda aferrando la totalidad de mis testículos, su derecha tomando desde la base comenzó un suave movimiento ascendente y descendente que no tardó en hacerme llegar al clímax, que ella noto por el aumento en la fuerza de las palpitaciones, deslizo su mano derecha hasta alcanzar mi mano izquierda y la apretó con fuerza y aumentando la fuerza con la que aferraba mis testículos abrió más su boca y permitió deslizar más mi pene palpitante más profundo en su garganta.
Solo fueron segundos, pero me pareció eterno, imagine la sensación que las palpitaciones de mi pene provocarían en Magali y me descargue con fiereza, agarrándola de su cabello castaño y lacio con mi mano derecha y tirando de ella hacia abajo y arqueando mi cintura para profundizar más en su garganta mientras apretaba su mano con la mía.

Cuando finalizaron mis espasmos, descanse mi espalda nuevamente contra las sabanas la fiereza de mi mano en sus cabellos torno en caricia suave, Magali sin retirar mi pene de su boca recostó su cabeza en mi pelvis y en esa posición descansamos por algo de cinco minutos.

Más tarde compartía en charla con ella la experiencia de las sensaciones que la felatio me había dejado, cuando se me ocurrió la idea de la penetración anal y se lo propuse, descubrí que ella nunca lo había practicado al igual que yo, ella acepto de buena manera y adivine un brillo en sus ojos…
Toda nueva experiencia sexual la excitaba.

Deslizo su mano lentamente hasta mi pene y la erección no tardó en llegar con sus caricias, al poco tiempo le pedí que se dé vuelta y me arrodille en la cama dejando sus piernas entre medio a la altura de sus rodillas para contemplar su cuerpo, admire su culo en toda su dimensión, era hermoso, grande y muy saltón llenaba su bombacha completamente y sus nalgas parecían a punto de romperla, durante rato acaricie sus formas rodeando sus caderas con mis manos, ella arqueaba su espalda formando una hondonada en medio de su cintura y ofreciéndome más su culo hermoso, creo que ese juego nos excitaba a ambos.
Con mis caricias Magali acercaba más su culo a mi pene hasta despegar su pelvis de las sabanas.
Lentamente fui bajando su bombacha y descubriendo ese fabuloso tesoro, sus nalgas parecían liberadas al fin, termine de retirar la prenda y recomencé mis caricias, admirar sus redondeces estaba poniendo mi pene más duro y grande que nunca ella volvía a acercar su culo a mi pene y esa perspectiva de sus delicias eran fascinantes, de una redondez casi perfecta, luego abrí sus nalgas y descubrí el paraíso, su esfínter era de un rosado muy claro y se me antojaba pequeñísimo e imagine que la experiencia seria dolorosa para mí, pero eso no quito mi excitación así que comencé a besar sus nalgas para luego con mi lengua lubricar su esfínter, intente penetrar con la punta pero no lo logre, no imaginaba como iba a lograr introducir solo el glande, mi pene es bastante grueso. Una vez que estuvo lubricado, Ella mojo un poco con su boca mí pene y procedí a la penetración, primero jugué rozando la punta de mi pene en toda su ralla y luego le pedí a Magali que lo ubicara en la posición adecuada, ella tomo mi pene con su mano derecha y lo ubicó con la punta justo en medio de su pequeño orificio y comencé a presionar a cortos intervalos, lentamente fue cediendo y cuando comprendí que estaba a punto aumente la presión y logre introducir la punta de mi glande.
Un suspiro de Magali y volví a presionar, esta vez logre meter un centímetro más y sentí su calidez, esto me excitó y pidiendo a Magali que se relaje, comencé a presionar más fuerte a intervalos hasta llegar a la mitad, note que Magali puso su cara contra la almohada y aferro con sus manos las sabanas, esto me decidió a finalizar la penetración y ejerciendo presión constante introduje mi pene en su totalidad.
La sorpresa y el dolor provocaron en Magali un grito ahogado por la almohada y todo su cuerpo se puso tenso, aumento la presión de sus manos con las sabanas, sus manos temblaban, esto estaba sobreexcitándome así que comencé a hacer movimientos ascendentes y descendentes de cadera casi sin sacar ni un centímetro mí pene de aquella hermosa cueva, me embargaron las emociones, la sensación de calor de su ano, ardía, la fuerte presión con la que abrazaba mi miembro, hubiera querido quedarme allí adentro por siempre, pero no podía evitar los movimientos de cadera, Magali soltaba gemidos ahogados, como sonidos guturales, creí que el dolor seria insoportable para ella, pero no me importaba, nunca antes había estado tan excitado, me sentía como un toro, a cada ves ejercía más fuerza en mis movimientos y más fuertes eran los gemidos de Magali que tanto me excitaban; el ritmo empezó a ser mayor y me excitación crecía, los movimientos se tornaron en embestidas, Magali giro su cabeza descubriéndome su perfil derecho y advertí en su mueca de dolor que de sus ojos cerrados salían unas lágrimas, sin abandonar mi frenesí le dije que llorara si quería y no sé porque lo hice, pero la excitación me desbordaba y aumente mi ritmo, las embestidas eran feroces y mi pene se introducía con violencia en su ano, Magali lloraba con ya fuerza y se aferraba a las sabanas temblando violentamente pero nada, nada en ella me decía que me detenga y continúe aumentando la fiereza de las embestidas hasta llegar al clímax.
Me aferre a las caderas de Magali con todas mis fuerzas dejando marcas rojas de mis palmas y dedos en su suave carne y su blanca piel; y me dispuse a soltar el orgasmo con violencia.
Comencé con embestidas brutales ayudándome con mis manos que aferraban las caderas de Magali con violencia inusitada, trayendo su culo hacia mí como si quisiera atravesarlo, en cada embestida mi pene llegaba hasta lo más profundo posible del ano de Magali y con cada una de ellas Magali soltaba gritos en medio del llanto y de esa manera me descargue eyaculando en lo más profundo de su ser, una y otra vez, los orgasmos se sucedían y yo descargaba con todas mis fuerzas forzando mi pene hasta lo más profundo de su ano en cada uno de ellos, casi no lo retiraba, solo impulsaba para adentro más y más, hasta que llego el último.
Minutos después con mi pene aun dentro de Magali sentía espasmos que me impulsaban a embestir provocando gemidos en Magali, que lucía desconsolada, cuando estos terminaron, retire lentamente mi pene de ese hermoso culo y admiraba asombrado el tamaño increíble que había adquirido su esfínter; cuando me sorprendió la mano derecha de Magali tomando mi pene, y mirándome con sus ojos aún llenos de lágrimas, me dijo:
-Soy tuya, y siempre voy a ser tuya. Te amo.
Correspondí y la bese en los labios.

A partir de ese momento siempre volví a tener orgasmos repetidos con ella y en nuestras tardes mi primer orgasmo era dedicado a su hermoso culo y repetía aquellas sensaciones gloriosas.

Pero las circunstancias de la vida llevaron a nuestra separación, y aunque he practicado el sexo anal con todas mis posteriores parejas, jamás volví a tener orgasmos repetidos, como con Magali.

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